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¿Hasta qué punto te cambia la vida la llegada de un hijo?

¿Hasta qué punto te cambia la vida la llegada de un hijo?

Sin duda la maternidad es una etapa de transformación en muchos aspectos, no solo nos fortalece, nos convierte en personas más recursivas y dinámicas, sino que también nos llena de temor e inseguridades sobre si cumpliremos bien el rol en el cuidado y amor que brindemos a nuestros hijos.

Se produce un cambio automático de actitud en los padres con la llegada de un nuevo miembro de la familia. La calma de una pareja termina de pronto con el nacimiento del bebé incluso en el ámbito financiero, en donde se deben hacer ajustes de cara a satisfacer las necesidades del miembro más pequeño de la casa

Un nuevo estudio de la Universidad de Denver, Estados Unidos, revela que la llegada de un bebé tiene efectos no solo en los padres sino en las personas a cargo del cuidado de los pequeños, a más de los progenitores, pueden ser los abuelos, tíos, etc., mostrando en dicho estudio alteraciones del cerebro parecidas a las que experimenta el mismo recién nacido en sus primeros años de vida.

Sin embargo, las mamás somos quienes mayor impacto tenemos en nuestra vida con un recién nacido en casa, incluso en aspectos que antes no te creías capaz de experimentar o lograr. Bien lo mencionaba la obstetra noruega Gro Nylander, quien comentaba un proverbio que dice: “En cada parto nace una madre”, es que es ahí, en ese mismo instante en donde las madres tenemos un gran cambio que solo el amor por un hijo lo puede lograr.

MADRE LAS 24 HORAS

Ningún estudio, profesión o actividad exige una dedicación de 24 horas, pero el bebé si, y la madre es quien debe asumir esa responsabilidad.

Los cambios empiezan en las cosas y hábitos cotidianos, como, por ejemplo:

  • La mamá que era dormilona ahora se despierta cada noche.
  • La que era despistada se tiene que acordar de todo.
  • La que solía ser indecisa ahora debe tomar decisiones.
  • La tímida se expresa y expresa su posición frente a la crianza de su hijo/a.
  • La impaciente se ha llenado de inexplicable paciencia.

CAMBIO DE MENTALIDAD

De un día para otro, tu prioridad ya no eres tu o tu pareja, en los primeros meses de vida se vuelca toda la atención hacia tu pequeño. Casi sin darte cuenta, dejas de actuar en base a lo que a ti te conviene y das prioridad a lo que es mejor para el bebé.

LA VERDADERA FATIGA

El amor que nace en tu interior por este ser tan indefenso y pequeñito, hace que muchas veces rebases tus propios límites, algunos padres reconocen que descubrieron un nuevo concepto de lo que es “estar cansado” cuando su bebé ha llegado a sus vidas.

El sueño es casi siempre el más afectado, y el bebé te deja apenas minutos para bajar la guardia, sin embargo, la sabiduría del cuerpo y la mente demuestra que, en la práctica, poco a poco te vas adaptando a ese nuevo ritmo acelerado de vida, encontrando la fuerza interior que desconocías.

CAMBIO DE HORARIOS

Si estabas acostumbrada a una rutina específica y te jactabas de tu organización del tiempo, llegó el bebé para romper con ese esquema que lo tenías bien establecido.

Podrás luego retomar las cosas, pero lo que está claro es que al inicio los horarios y los ritmos cambian y lo comprobarás por ti misma.

Simplemente te deberás adaptar al bebé y a lo que conllevan sus necesidades

UN NUEVO CONCEPTO DE AMOR

Así hayas o estés experimentando este gran sentimiento, la maternidad te hace redescubrir el concepto de amor de una manera diferente y hermosa, porque el amor que se siente por un hijo no se puede comparar con los demás.

Al igual que la duda y la incertidumbre se vuelven sentimientos con mayor intensidad durante este periodo debido a que las decisiones a partir del bebé, a cargo de los padres ya no serán por el bien de ellos sino por el bien de su hijo, confiando en que esas decisiones serán las mejores en ese momento, lo cual genera un poco de estrés natural en esa etapa.

EL ACERCAMIENTO CON TUS PADRES

Cuando el ser humano experimenta las situaciones en su propia piel, puede comprender mejor las cosas, más aún, las que los padres nos habían enseñado.

El sacrificio, el tiempo, la dedicación que nuestros padres nos entregaron de pequeños, durante la maternidad llegas a valorar de una manera más real. Por lo que generalmente en esta etapa, padres e hijos vuelven a acercarse con la llegada del bebé y las madres generamos mayor comprensión y empatía hacia quienes ahora se han convertido en abuelos.

LOS ANHELADOS MOMENTOS DE QUIETUD

Las necesidades de los pequeños absorben gran cantidad de tiempo, la capacidad de los padres para valorar estos pequeños aspectos que antes no tenían importancia como los momentos de silencio y quietud, ahora son valiosos minutos que tienen que ser aprovechados al máximo.

El tiempo y el silencio es algo que los padres pueden controlar por más cortos que sean para hacer cualquier actividad, solos o en pareja. Esos respiros les permitirán tanto a mamá como a papá renovar sus fuerzas para volver a la nueva rutina.

HOBBIES POSTERGADOS

La llegada del bebé aumenta la capacidad de sacrificio sobre todo de la mujer. Muchas debemos renunciar a nuestras actividades para estar con los pequeños, incluso al trabajo cuando su pareja tiene la posibilidad de sostener económicamente el hogar por un tiempo determinado.

Las salidas de amigas, las cenas en pareja, las noches de baile o los viajes, incluso cosas sencillas que antes disfrutaban como leer, mirar la televisión o practicar deporte, quedarán en segundo plano hasta que tu hijo se vuelva un poco más independiente y su cuidado no solo dependa de ti.

CAMBIOS FÍSICOS

En esta etapa un cambio significativo en la mujer es la figura, el cuerpo de una madre experimenta un sin número de cambios debido a la carga hormonal que se produce por haber albergado durante 9 meses a un pequeño dentro de su vientre. La cintura, las caderas, el abdomen, los pechos no serán los mismos al igual que muchas mujeres experimentan caída del cabello durante la época de la lactancia, otras tienen otros tipos de cambios físicos visibles como manchas en la piel o flacidez en ciertas zonas.

Aunque hayamos renunciado a muchas cosas, la maternidad nos hace fuertes y orgullosas en muchos aspectos y el sacrificio se convierte en satisfacción cuando te llaman “mamá” y poco a poco se van independizando en busca de nuevas experiencias más allá de estar en tus brazos.

Todos estos altos y bajos en la vida de los padres habrán valido la pena, cuando vemos crecer a nuestros hijos con sus gracias y sus pequeños logros, sintiéndose seguros en un ambiente armonioso y lleno de amor.

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